ropa de trabajo

Avances tecnológicos en los uniformes de trabajo para dobles

Los uniformes de trabajo existen desde hace muchísimos años: ya en la Edad Media algunas profesiones requerían ir vestidos de una forma diferente para ser reconocidos y para procurar no lastimarse en la medida que fuera posible.

En pleno siglo XXI, se puede decir que la ropa laboral ha avanzado mucho en comparación con años anteriores. Los avances tecnológicos han hecho posible que, por ejemplo, se pueda llevar ropa térmica para poder trabajar en condiciones climáticas adversas (ya sean de mucho frío o de mucho calor), que existan materiales reflectantes para ser vistos en la oscuridad o que se hayan creado materiales impermeables o resistentes para evitar cualquier contagio en caso de trabajar con productos químicos o biológicos.

A día de hoy estos avances no se paran, al contrario: cada vez hay más novedades. La tendencia en la ropa, ya sea laboral o no, es que poco a poco se vayan convirtiendo en ropa inteligente. Los “wearables” van tomando posesión y ya no nos parece raro ver objetos que se añaden al cuerpo y nos permiten saber nuestras pulsaciones y ritmo cardíaco, entre otras cosas.

Algunos avances venideros

La Universidad Rovira i Virgili (URV) está investigando en la línea de ofrecer ropa inteligente para vigilar el estado de salud. Gracias a los sensores físicos se pueden controlar cosas como la temperatura corporal o la tensión, pero se quiere que también se pueda tomar datos de los fluidos del cuerpo como la orina o el sudor. Se estima que si todo sale bien se pueda empezar a comercializar en dos o tres años.

Un gran reto, pero, es el hecho de que estos tejidos o estas prendas de ropa puedan lavarse sin problemas, ya que se teme que al lavar se pierda dicha tecnología. Según el artículo, una de las soluciones que se han probado hasta ahora es el poder poner los nanosensores en pequeñas tiritas adheridas a la ropa o bien introducidas dentro de los botones.

Por otra parte, la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) está investigando con unos sensores que permiten que los tejidos puedan eliminar bacterias infecciosas y microoganismos. Esto permitiría que las batas y sábanas que se usan en hospitales y centros sanitarios fueran más seguras de lo que son ahora. Este proyecto en concreto forma parte de una investigación europea llamada SONO, y en la cual participan 17 empresas y centros. De momento estos prototipos están ya probándose en un hospital de Bulgaria y los resultados de momento son buenos. Además, están también probando el hecho de poderlos lavar, reto que ya hemos dicho que se presenta complicado. Por el momento ya se ha descubierto la manera de adherir nanopartículas con tecnología de ultrasonidos, lo que permite que sigan funcionando después de 70 lavados.

Sin duda se trata de un mercado que no está atascado: cada día se avanza más y seguro que dentro de unos cinco o seis años veremos la ropa laboral de otra forma. Es cuestión de esperar y seguir confiando en los avances tecnológicos y sus aplicaciones prácticas.

Categories: Cine

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